AL FINAL DE MI CAMINO
Cuando el mundo esté más avanzado,
y los hombres aún más confundidos,
cuando todo parezca desandarse
en millones de profundos desatinos.
Cuando parezca que toda esperanza
ya no tenga ni oportunidad ni sentido,
cuando viejo y desgastado acepte...
que he llegado al final de mi camino.
Cuando ya no haya futuro, sino pasado
de una vida que una vez fuera mediocre
y a esta altura considere ya gloriosa.
Cuando los recuerdos que me queden
cobren vida de voces, miradas, alegrías,
de llantos, amores y fieles compañías
pero en infierno se conviertan en la noche.
Cuando ignorar qué pudo haber sido
de aquellos que tanto yo he querido
se haga aguijón en el alma esa pregunta
transformada en dolor y sin alivio.
Cuando todo parezca derrumbarse
y los músculos estén aún más tullidos,
el aliento en un hilo, el andar cansino
y en el pecho el vacío como amigo.
Cuando nadie ya me reconozca
como aquel que fue alegre y divertido,
incansable buscador de su destino
y vean un viejo en sus divagues perdido.
Cuando el corazón cansado de dolores
y aún henchido de gozos imborrables
sin más futuro que el futuro incierto
de no saber qué se viene después de esto.
Cuando todos los que fueron mis amigos,
compañeros de avatares y trajines
ya no estén para escuchar mis amoríos
o alentarme a seguir por mis caminos.
Cuando ausente esté de conocidos
con la inmensa soledad ya convertida
en la más franca y espantosa compañía.
Cuando perdonarme aún no haya podido
del dolor que a muchos he causado
y que hoy vaya a saber adonde han ido.
Cuando todo parezca ya perdido
aceptando con tristeza el final del recorrido
hasta que se apague para siempre mi destino.
Cuando más allá del tiempo y del espacio
y hasta el último momento de estar vivo
me entregaré a Dios mucho más tranquilo
sabiendo que tú estarás conmigo.
Cuando el mundo esté más avanzado,
y los hombres aún más confundidos,
cuando todo parezca desandarse
en millones de profundos desatinos.
Cuando parezca que toda esperanza
ya no tenga ni oportunidad ni sentido,
cuando viejo y desgastado acepte...
que he llegado al final de mi camino.
Cuando ya no haya futuro, sino pasado
de una vida que una vez fuera mediocre
y a esta altura considere ya gloriosa.
Cuando los recuerdos que me queden
cobren vida de voces, miradas, alegrías,
de llantos, amores y fieles compañías
pero en infierno se conviertan en la noche.
Cuando ignorar qué pudo haber sido
de aquellos que tanto yo he querido
se haga aguijón en el alma esa pregunta
transformada en dolor y sin alivio.
Cuando todo parezca derrumbarse
y los músculos estén aún más tullidos,
el aliento en un hilo, el andar cansino
y en el pecho el vacío como amigo.
Cuando nadie ya me reconozca
como aquel que fue alegre y divertido,
incansable buscador de su destino
y vean un viejo en sus divagues perdido.
Cuando el corazón cansado de dolores
y aún henchido de gozos imborrables
sin más futuro que el futuro incierto
de no saber qué se viene después de esto.
Cuando todos los que fueron mis amigos,
compañeros de avatares y trajines
ya no estén para escuchar mis amoríos
o alentarme a seguir por mis caminos.
Cuando ausente esté de conocidos
con la inmensa soledad ya convertida
en la más franca y espantosa compañía.
Cuando perdonarme aún no haya podido
del dolor que a muchos he causado
y que hoy vaya a saber adonde han ido.
Cuando todo parezca ya perdido
aceptando con tristeza el final del recorrido
hasta que se apague para siempre mi destino.
Cuando más allá del tiempo y del espacio
y hasta el último momento de estar vivo
me entregaré a Dios mucho más tranquilo
sabiendo que tú estarás conmigo.
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