Cruzando el rio con sabor a mar
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Embarco, aun es de noche, busco un asiento cerca de la entrada como para poder salir mas rápido y que también del lado de la ventana, como para poder ver el río.-
Me siento en un asiento de dos, y por suerte no viaja tanta gente así que el asiendo de al lado queda libre.-
Dormito… quizás por la tensión; es razonable ya que dormí menos de una hora durante la noche. Ni ganas de dormir tenía.
Cuando abro los ojos, veo el río, ese al que le dan los primeros destellos de sol, y que siempre me han recordado mis padres que es el más ancho del mundo.
Empiezo a pensar mi viaje… no se a donde voy exactamente, pero si que quiero hacer todo lo que pueda y no sólo dar tranquilidad, sino también tenerla yo.
Aun me retumba esa llamada telefónica del domingo 15 de febrero por la tarde, en que me habló llorando, y que me dejo con ansiedad y sin saber que podía hacer en un primer instante.
Esa desesperación de oírlo llorar de nuevo, y la catarata de recuerdos que me vinieron a la mente.
No quiero que llore, no quiero que este mal… tengo que ver que hago, es lo primero que pienso.
Para llegar a este viaje, pasaron dias que para mi fueron meses, imagino lo que ha empezado a significar el tiempo para él.
Miro el río… y sin pensarlo empiezan a caerme lágrimas de mis ojos…
Que mezcla de cosas….!!!
Empiezo a recordar que mi viaje anterior a ese destino fue en otras circunstancias. TAN distintas…
Lo primero que viene a mi recuerdo es que en ese viaje fue la primera y última vez que hice el amor sobre la arena desnudos, la noche en que se enojo porque dije mi estado civil en el hotel, la bronca que tenía porque me llenó de arena la boca jugando, y la cena con sus compañeros de trabajo, viaje en el que me permití romper con mil estructuras que ni hubiera imaginado haría...
Imágenes que conservo en mi recuerdo, porque por esas cosas del destino se perdieron todas las fotos digitales que sacamos.
Me pongo mal… como si fuera “coincidencia” Walter me manda un mensaje de texto dándome fuerzas porque es quien ha venido oyendo mis pesares, y quizás ese simple mensaje de texto, quebró más la coraza endeble que tenia en ese momento de soledad y angustia.
Miro el río como hipnotizado y siguen cayéndome lágrimas; se me tapa la nariz y creo que no tendré fuerzas para estar firme, cosa que no me he permitido nunca y eso me da bronca… no puedo quebrarme y no lo haré, al menos no en el momento que lo vea.-
Tomo mi celular y le escribo un mensaje de texto a quien fuera la persona que me hiciera sentir el tipo más aceptado del mundo en este aspecto, esa que me mostró su cariño y se animó a encararlo a él por mensaje de texto una noche de domingo…
Recuerdo que esa noche, estábamos paseando juntos por el shoping a dos cuadras de casa, y el mensaje de texto que le envió hizo que se pusiera a llorar al reafirmar que lo quería tanto y lo aceptaba al igual que a mi.
Esa misma que en más de una oportunidad me dijo y a veces dice cuñadito…
Le digo en mi mensaje que una tormenta de sensaciones me invade y que las circunstancias del viaje eran muy diferentes a la anterior. Que no esperaba nunca un viaje así pero que todo va a estar bien. Que se quede tranquila porque estaba yendo yo.
Sin saberlo, al responder mi mensaje, me da fuerzas, me dice que soy la persona que puede darle fuerzas a su hermano y que no existió para ella nadie que me hiciera sombra. Me causa gracia, pero no niego que alimenta el ego y me saca del estado en el que había caído.
Vuelvo a darme cuenta que estoy en el barco.
Como hago? Tengo los ojos como dos toronjas… y sin explicación alguna… ya se. Me pongo anteojos de sol. Menos mal que los traje.
Tengo que ir al baño, necesito lavarme la cara al menos para no llamar la atención. Me levanto, subo las escaleras y por suerte no hay nadie adentro así que me lavo la cara y me la seco con unas toallas de papel.-
Veo la costa, menos mal, ya falta menos.
Desembarco… hago los trámites y subo al micro de un salto en el primer asiento justo detrás del chofer.
Me hizo acordar a una perra que tenia de chico, que apenas abrías la puerta del auto se subía. Vuelvo a darme cuenta que por más que me apure, no llegaré primero que el resto de los que viajan conmigo.
Comienzo el viaje desde Montevideo hasta Punta del Este, y procuro dormirme porque me puede el cansancio y la deshidratación del llanto.
Cuando despierto estoy cerca, el lugar vuelve a resultarme conocido…
Apenas veo la ciudad, llamo por teléfono a quien tiene sus cosas, y una vez mas no me puedo comunicar. La puta madre… Menos mal que tenia un plan B y había llevado ropa mía para dejarle. Que bueno tener siempre un plan B. Odio no me salgan las cosas bien.
La verdad? más allá de todo, en un momento pensé… al menos no sólo le sirve, sino le haré compañía de alguna forma.
Llamo ahora por teléfono a esa chica que nunca conocí en el pasado, la misma con la que vine conversando varias veces en estos días… esa que hoy me parece conocerla de hace mucho y que me entero tenia buenas referencias de mi, así como yo de ella.
Su tono de voz resultaba sincero, y la verdad que mis percepciones siempre fueron acertadas. Será así?
Llego a la Terminal... que hago? Tengo una hora para hacer TODO…. Ya se!!!
Dejo en algún lado mi bolso, hospedarme es una cosa no prioritaria. Busco taxi o algo para llegar y necesito cambio.
Mejor será en informes… Si. Es donde todo debe empezar. Entro y hay dos viejas atendiendo. Pregunto donde dejar el bolso, y como llego al penal. El comentario de la mujer sentada en el mostrador de que había que caminar me causo gracia por dentro.
Le conteste… - bueno. 30 Km. es algo que se que resisto, así que si es eso los hago.
Mas vale que no había nada que me frenara para verlo y saber como estaba y que se podía hacer porque además le prometí a su madre que haría todo lo que pudiera.
Las dos mujeres de informes se rieron porque solo habían exagerado, cosa que luego comprobé.
Consigo un taxi; me queda menos tiempo y quiero estar con el todo lo que se pueda, averiguar detalles, ver que necesita, hacer lo que haga falta, que se yo… todo.
Subo al taxi y charlo con el chofer, raro en mi que charle no?, le pido me permita comprar lo que me falta para poder llevar en el bolso que le iba a dejar.
El tipo resulta macanudo, un esteño que me llevo a los lugares mas baratos para las compras porque recordé en ese instante que acá los precios te matan…
De pronto… frena en la ruta y retoma por un camino de tierra hacia nuestra izquierda por la mano contraria, a lo que pregunto... “llegamos?”, si, falta poco.
Recorremos un camino de tierra de campo que seria de unos 3 Km. hasta llegar a lo que no le dije a nadie pero era como la nada misma.-
Me da su tarjeta y me dice que se llama Tito. Me redondea la tarifa para abajo solidarizándose con mi quimera, le agradezco y obviamente si lo necesito lo llamaré.-
Veo unas 15 personas y me pongo en la cola bajo el rayo del sol.
Mi otrora cuñada vuelve al ataque con los mensajes de aliento y que le diga que lo ama mucho. Misteriosamente tanto ella como su madre aceptan que vaya en nombre de ellas, lo visite y con mi sola palabra decían que estaban mas tranquilas.
El sol pega fuerte, pero no le doy importancia… trato de fotografiar con la mirada todo lo que veo a mí alrededor.
En la fila, una mujer con dos chicos de unos 4 años, una señora mayor, otras dos mujeres, dos adolescentes que se reían todo el tiempo y detrás mió una señora que solo venia a dejar un bolso con cosas según nos decía a cada rato.
Cuando respondo el mensaje de texto me dice la adolescente que está delante mío, - mire que no lo dejan entrar con celular, es mejor que lo deje. La gente lo tira por el campo y luego lo busca.
Miro a la chica y advertí que la tenía clara. Le contesto... – si? Bueno… gracias. Habrá que dejarlo nomás…
Apago el celular, camino hacia un yuyal y dejo el celular debajo un pedazo de chapa.
La verdad que frente a lo que tenia por hacer, que me lo roben ya no me importaba, menos cuando ya había tenido dos robos en Buenos Aires por el celular en menos de un mes.-
A quien vendría a ver esa chica? Parece que viene todas las semanas, y seguramente por su apariencia viene caminando esos 3 Km. de camino de tierra.
Pienso… pobre gente la que esta acá visitando a sus afectos, y por sobre eso.... que hace el acá? No es esto para el.
Es mi turno, en ese instante decido recordar mis viejos tiempos de Liceo Militar y ponerme en una postura diferente, educada, seria, firme y parca para no tener problemas al ingresar y dispuesto a que no me boludeen pero tampoco ser un problema.
Lo primero que me revisan es la comida y el bolso, luego paso a un cuarto donde el mismo policía me palpa, me hace bajar la ropa, y acota a que no lo tome a mal, que es algo que hace con todos.
A esta altura del partido asustarme? Y menos cuando estaba acá entrando a la cárcel.
Paso la puerta y…
Otra cola…!!! La adolescente me dice que se pasan de a cinco, así que pronto me tocaría pasar el portón que separa el cerco de la entrada.
Paso, pero no directo, ahora a dejar mi pasaporte y decir a quien iba a venir a ver.
Sentada en una silla baja, una cana me mira y pregunta entre otras cosas:
Parentesco? Amigo…
A que pabellón? No se…
En donde esta P? Le pregunta la mujer policía a otro cana girando su cabeza a la derecha.
- en el A1, le responde
- “Acuérdese para la próxima”, me dice mirándome medio de re ojo.
Entro al sector de visitas del pabellón; la verdad que estaba mejor de lo que estaba preparado para ver, y eso no me tranquiliza pero me alienta.
Entro… lo veo a través de una puerta y lo que registro es su sonrisa... esa que siempre me sonó tierna y de adolescente.
Me da un abrazo parco desde lo externo, pero no dudo que sentido al verme ahí.
Charlamos… me dice que no me mueva tanto, que no mire a los costados, y evita las conversaciones que puedan hacer que toquemos temas escabrosos.
La verdad? Me moría por poder darle un abrazo grande, poder darle contención, pero las reglas son más que claras y eso sólo queda dentro mió.
Sabrá que realimente hubiera querido haber actuado de otra forma? Espero al menos ser contenedor.
Charlamos... En un momento me dice que me vaya si quería
- a donde? Le pregunto
Pienso que yo hice este viaje especialmente para verlo, para poder saber que estaba bien, para poder ver que no lo caguen y para poder tratar de hacer lo posible por sacarlo. También mi viaje fue para calmar a su madre y su hermana que confiaron en mí ciegamente, y me decía que me vaya si quería….. que ridículo…
Seguimos charlando mil cosas.
Cuando me dijo que quería caramelos y que no había llevado, me sentí como cuando un hijo se queda con las ganas de algo y uno no tiene para poder comprarle…
Algo haré… eso así no quedará… Si yo puedo todo…
Si.. Todo, pero menos poder sacarlo en ese momento… y me enojo conmigo mismo.
- “sácame de acá” me dice…
Ojala pudiera… ojala fuera un sueño o un mal chiste para que fuera hasta allá a verlo solamente, pero era real y amargamente palpable.
Lo que sea, pero no la triste realidad que estaba viviendo, o que ambos estábamos compartiendo.
Se oye un grito. Significa que es el fin de la visita.
Le doy un abrazo como sin nada, pero la procesión va por dentro, al menos la mía. Mejor no pienso la de él, porque sería peor.
No doy vuelta la cabeza al salir por las dudas, no por temor a convertirme en estatua de sal como en un pasaje de la Biblia, sino por temor a verlo quebrarse y me pase lo mismo.
Salgo al pastizal y busco mi celular.
Ahí esta!! Tal como lo deje. Lo prendo. Empiezo a caminar de regreso por esa calle de tierra bajo el sol.
Pongo el mp3 del celular para intentar distraerme…. En realidad tenia ganas de llorar. Me estaba volviendo solo, y él que quedaba adentro.
Pasan unas motos, un par de autos y de pronto un hombre en una moto me dice. “don, lo dejo en la ruta?”
Subo a la moto y me digo: “bueno.. Evidentemente estoy haciendo algo bien porque la ayuda vino sola”.
El hombre me deja en la ruta, le agradezco y al darme vuelta viene un micro.
Subo… me deja justo!!!!
Me siento y miro por la ventanilla….
El sentarme hizo que me vinieran mil preguntas…
Que hago acá????? Que estoy haciendo? En calidad de que vine? Amigo?? Si no podemos ser amigos…. Sabe que no podemos ser amigos… y eso lo tengo más que claro.-
Vine porque mas allá de todo quiero que este bien, y porque me dije y le dije que si me necesitaba en algún momento estaría presente. Vine porque lo quiero, aunque no se si estoy ocupando un lugar que no debería ocupar.-
Nunca pensé que podría necesitarme, nunca quise que para volver a verlo tendría que pasar esto.-
El chofer del micro me dice que llegue. Bajo, miro a los lados y veo la Terminal….
Busco mi bolso en el guarda equipajes, pregunto de nuevo en informes ahora donde conseguir un hostel. Ahh.. Fácil se para donde queda.
Cambio dinero y voy hacia el hostel.
Esta ahí nomás, a tres cuadras… consigo habitación, bah… cama y ya me quedo tranquilo.
Primer piso, habitación 2, cama 4.
Ja… entro, un cuarto con 4 camas cuchetas, mas amontonado que en el Liceo, y encima con desconocidos…
Evidentemente no estoy para estas cosas, ya me aburguesé.
Lo bueno es que podría practicar, ingles, francés, portugués, lo que sea, porque parece que era el centro de turistas extranjeros.
La verdad que ganas de hablar no tenia… quizás si me hablaran… eso me haría pensar en otro idioma y sacarme de dentro mió.
Dejo mis cosas y le mando a su hermana un mensaje mientras salgo del hostel.
Le digo que lo vi.….
Obvio, ella llama para que le cuente todo….TODO…
Le empiezo a contar mientras voy caminando sin rumbo pero con dirección al mar…
Le digo que lo vi bien, que estaba lindo, y se ríe. Le digo que en realidad tenia mejor cara que la ultima vez que lo había visto hace ya unos meses.
De pronto, mi voz se quiebra y lo advierto… es extraño… me siento mal… me siento confundido…
Ella entonces me dice, - no me estas mintiendo Lea?
Pienso rápido y le digo.. perdoname pero no te estoy mintiendo. Es que …
Me acabo de dar cuenta que estaba en el mismo lugar que hace 2 años, en donde habíamos estado compartiendo el primer atardecer en Punta del Este de mi viaje anterior.
Que turra que es mi memoria.. Que mala pasada me estaba jugando…
Ella se ríe y me carga; seguimos la charla y le doy las razones de las que por que no vendrá a verlo hasta que él salga.
Se enoja, pero por suerte confía en mí, y entiende que los estoy cuidando a todos. La puta… esta mina y su madre confían en mí a tal punto que no puedo creerlo!!!
Yo hubiera ido sin importarme nada, ni oido a nadie, pero claro… no son yo, y además, ella al menos sabe que no estoy mintiéndole y que quiero que todo salga bien
Mientras hablo, camino entre las rocas, miro el lugar que compartí con él esa primera tarde que llegue a Punta, y recuerdo hasta donde fue que estacionamos el auto para ir a caminar por el puerto.-
Terminamos de hablar, seco alguna lagrima perdida, y vuelvo al hostel.
Que hago acá? Y encerrado yo? Estoy peor que león enjaulado. Mejor salgo a caminar…
Camino un poco y decido almorzar, si, son las ocho de la noche, pero mi almuerzo no era algo justo para mi si iba a verlo ya comido. Ridículo pero es lo que sentía.
Obviamente lo mas económico y rápido era un combo de Mac Donalds… lo pido y como a las corridas. Como odio comer solo!!!
Camino un poco, busco un locutorio donde llamar al fotógrafo, ese que tenía las cosas para ver si las podía llevar conmigo.
Logro comunicarme, genial el trato del tipo. Quedamos que pasaría a llevarlas al hostel esa noche o a la mañana siguiente.-
Llamo a Paulita… para mi ya era Paulita… esa conocida-desconocida con la que venía hablando por teléfono.
Quedamos que al día siguiente a las 8 de la mañana nos juntábamos para ir al juzgado a testificar.
Camino por Gorlero… hay en la plaza de artesanos un grupo cantando. Cantan canciones que me mueven las estructuras y me ponen mal de nuevo. Evidentemente la música calma a las fieras y activa la nostalgia de los humanos.
Estoy llegando al hostel y me llama el cónsul. Atiendo educación protocolar y me encuentro con que del otro lado había un hombre gaucho, sencillo y que rompía todo el protocolo haciéndome sentir como si ya lo conociera.
Le agradezco la atención, hablamos por un rato y quedamos en mantener el contacto para lo que él necesitara para poder salir.
Paso por la estación de servicio que está cerca al hostel, la misma que en algún momento fuéramos juntos a comprar una bebida en mi viaje anterior.
Compro unas galletitas de chocolate y una gaseosa. Necesito algo dulce. Necesito calmar mi ansiedad y el chocolate genera cierto estimulo... Soy de tantos excesos… .ja.
Voy al hostel comiendo y termino todo antes de llegar.
Mi celular está sin baterías, también… con el día que tuvo… Así que lo dejo cargando en la recepción del hostel.-
En ese momento aparece un tipo gordo que pregunta por mi a la de la recepción; seguro era mi contacto… Chivito. Así me dijeron le decían, y supongo que le decían así porque el flaco se comía un chivito en el desayuno. Era grandote como pie grande, pero tranquilo… Me dijo que consiguió un auto y que por eso venia a traerme la valija. Bajamos a buscar la valija, que mas que valija era placard y le pregunto por la cámara y el resto de la ropa. Me dice que estaban en la casa y que mañana me las traía o me llamaba para coordinar porque le digo que a las 8:00 estoy saliendo para testificar.-
Le pido un favor…. Te dejo esta plata y le compras algunas cosas??? Si, me dice, y ahí tengo la chance y la revancha de poder pedirle que le mande caramelos.
Me saluda, y llevo la valija hasta un rincón en el hall del hostel. Ahí quedaría hasta mi partida.-
Subo, hago mi cama, me baño y me voy a dormir, previo poner 3 alarmas del reloj por las dudas... No podía permitirme quedarme dormido mañana que es la audiencia.
Morí.. No dormí… morí hasta que sonó el reloj.
Me levanto,,me visto y armo mi bolso para llevarlo al bajar.
Saludo a la rubia del hostel y voy por mi desayuno. Desayuno… que irónico… había que prepararse todo, que en realidad era nada… un café, dos tostadas y dulce marca cañón, sabor a… quien sabe que.
Me sirvo, me siento y en un momento da para una pequeña charla con un grupo de brasileras, para contarle que tenía Mendoza, que tenia Córdoba y que tenia Bariloche como para conocieran ya que estaban siguiendo su camino.-
La cagada que ellas practicaban castellano, así que ni chance de portugués…. Ja.-
Lavo la tasa y el plato, y me voy a la calle por si llegaba Paulita. Me llama por teléfono… le digo donde estoy y me dice que esta llegando con el taxi.
Veo un auto blanco, grande y para, subo, saludo al chofer mientras le doy un beso a la conocida desconocida…
Una chica muy joven, linda, y con la sensación de que era alguien sensible. Mi instinto no fallo una vez mas, eso lo comprobaría en poco tiempo.-
Charlamos como viejos conocidos y obviamente fui calmándola y adiestrándola en que decir para la audiencia. Creo que se sintió a gusto con la charla y más segura.-
Pobre… estaba loca con trabajo, pero QUERIA realmente ayudar y era de corazón que me lo decía.
Llegamos al lugar, para el taxi y bajamos. Hablamos que teníamos que buscar al abogado y desde la vereda de enfrente alguien grita mi apellido… Bueno… si bien no es original, era la persona que estábamos buscando. Era el abogado junto a su hijo, también abogado, quienes nos estaban esperando.
Vamos caminando al juzgado cruzando la plaza. Es un lugar medio pobretón, pero limpio y discreto.
Ahí conozco a un desconocido que conocía a Pablo. Un uruguayo que lo apreciaba mucho.
Bueno… no puedo se objetivo, creo que no puede existir alguien que no lo quiera. Se que puede ser jodido si uno no le cae bien, pero si le caes bien… quien puede no querer a Pablo?
Hablamos con el abogado, y llaman al primer testigo, el uruguayo, quien pasa la puerta y desaparece tras ella. En ese momento charlamos con Paulita de mil cosas.
Como me pega mal en el momento que me dice que lo vio, y que luego de eso estuvo tres días descompuesta… como me movilizó el ver el dolor en sus ojos y comprobar que lo que sentí en el primer momento era real… la mina era sensible y hablaba desde el alma. Es mas, casi se le cae una lágrima…
Sale el uruguayo, y ahora le toca a ella…. Igual que el otro, desaparece tras la puerta.- Vuelve pronto, mas relajada, y la calmo aun más. Charlamos de nuevo con el abogado… y es ahora mi turno.
Que tema… estoy por declarar… yo que no quiero mentir, tenia que decir que era mi amigo, y siempre dije y sostengo y sostendré que amigos es lo que no podemos ser.
Pero que decirle? La verdad? La verdad era más compleja que la mentira y no aportaba, entonces preferí ponerme en la postura del letrado que debe guardar el secreto profesional y es así como me solté busque los que para mi era mi verdad. Debía preservarlo. Apunte las respuestas hacia donde sabia que serviría… dije en forma concisa lo que se necesitaba saber sin mentir en nada…que lo conocía, que era amigo de su hermana y que había compartido eventos con la familia conociéndolo muy bien y que su grupo familiar era normal y gente decente y honesta..
El objetivo era claro para mí. Paulita lo conocía como profesional y era respetado y admirado desde ese plano, el uruguayo lo conocía por trabajo y no solo era del lugar, lo que también servia, sino que lo respetaba y yo… yo conocía su familia, su entorno y podía aseverar que no era un mal tipo.-
Mi idea era que todos los aspectos queden cubiertos y como que vino gente de Buenos Aires para poder testificar, lo cual no era poca cosa para un fiscal siendo que eran declaraciones voluntarias.-
Firmo. Salgo, y Paulita ya se tenía que ir. La saludo le agradezco y la veo subir apurada a un taxi.-
Salimos con los abogados… llegamos hasta la plaza que esta a una cuadra y conversan que si lo van a ver a Pablo o no. Entonces le digo.. .- si van, los acompaño.
Me dicen que por la hora no llegan, así que decido volverme en un colectivo hasta el hostel.
Busco la parada y subo al colectivo.
Mientras viajo, trato de guardar en mi memoria el recorrido por las dudas.-
Llego al Hostel, es mediodía… trato de pensar.. Mejor dicho de NO pensar…. Me voy al Burger King y como algo. Y si, al menos cambio de marca ya que dos días la misma hamburguesa aburre.
El almuerzo no me llevo más que 15 minutos… salgo entonces a caminar y me llama el abogado.
Me dice que al final fueron a verlo. Me carcomo en decir algo, pero analizo cada detalle. En realidad siento que me cagaron porque no me llevaron y era la oportunidad de volver a estar un rato y llevarle algo.-
Veo que me tratan de sacar si vamos a pagar el tema civil y lo dejo en signo de pregunta hasta poder verlo con Pablo. No voy a tomar decisión sabiendo que piensa. Hasta ahora, excepto en pocas cosas, siempre se que piensa y aun puedo saber si esta enojado o no aun por teléfono. Cosa que siempre lo puso loco.-
Me voy a la Terminal y busco mi micro. Estaba en plataforma… subo y me siento.
Que sensación rara….
Salgo y caigo en la cuenta que él se queda… y yo estoy volviendo a casa, solo….
Como lo llevaría conmigo…. Aun discutiendo y hasta aun si me sacara de las casillas lo llevaría…
Apoyo mi cabeza contra el vidrio de la ventanilla y me pongo los auriculares y los anteojos. Sabia lo que se me venia.
Las lágrimas estaban esperando los lentes para salir. Lentas… tibias y acompañadas de una música melancólica. Viaje eterno, pienso.
Pasan unas horas, y entonces para el micro… bajo y compro una gaseosa y galletitas. Necesito más que comer endulzarme de alguna forma.
Subimos al micro y seguimos viaje… llegamos por la tarde a Colonia.
Si, Colonia. Necesitaba llegar temprano y era la única manera. Mi hija me estaba esperando y como no sabia como estar en dos lados al mismo tiempo y en afectos que si bien no son los mismos, son ambos importantes, acudí, como era de esperar a MAMA… “Mamá”… un personaje… pero que se había preocupado por Pablo y hasta me mando saludos para él. Ahora la necesitaba y estaba por suerte.
Eso me daba chance a que yo llegara unas horas mas tarde, pero cumpliera con mi régimen de visitas en todos sus términos.-
Bajo del micro, camino directo a hacer la cola para ir al barco. Tenemos que esperar un rato..y luego indican el embarque.
Me siento cerca de la entrada, esta vez si pensando en que llegaría mas pronto aunque traía la valija de Pablo que era como un placard.
Siempre tuvo mucha ropa. Envidiable, sanamente desde mi, pero envidiable la cantidad. Aunque aun así no comparto algunas de las elecciones que hace de su forma de vestir.
Creo que con su aspecto, puede ser más seductor y atractivo desde otro look que desde el llamativo que siempre usa…. Bueno… algún día vera que no es el eterno adolescente.
Estando sentado pienso…. Voy a volver a cruzar el río… un río que en realidad en vez de agua dulce tiene sabor amargo para mí.
Claro… no es sabor a mar, sino sabor amargo… Amargo porque no pensé tener que verlo así, no pensé que aun habiendo creído que mate al fantasma, aun están a flor de piel muchas cosas .
Es por eso, que abrí mi notebook y decidí escribir este relato de mi viaje, mientras alguna que otra lagrima invadía mi mejilla y la secaba con mi mano.
Quizás para que sepas que me paso y no pude decir en ese momento, quizás para poder calmar mí angustia en saber que no quería esto para vos.
Se que seguramente criticará mi redacción, mis sentires o mis decires, pero lo que no podrá nunca criticar, es que siempre cumplí con mi palabra, y siempre busque cuidarlo…. Hasta de mi mismo.-
Obviamente hubo otro viaje, pero ese, es tema de otra historia… porque nunca pensé que un simple trozo de alambre podría tener tantas incógnitas juntas y armar una historia, y menos que ese trozo de alambre pueda ser a su vez el comienzo o el fin de otra historia aun mayor…
Embarco, aun es de noche, busco un asiento cerca de la entrada como para poder salir mas rápido y que también del lado de la ventana, como para poder ver el río.-
Me siento en un asiento de dos, y por suerte no viaja tanta gente así que el asiendo de al lado queda libre.-
Dormito… quizás por la tensión; es razonable ya que dormí menos de una hora durante la noche. Ni ganas de dormir tenía.
Cuando abro los ojos, veo el río, ese al que le dan los primeros destellos de sol, y que siempre me han recordado mis padres que es el más ancho del mundo.
Empiezo a pensar mi viaje… no se a donde voy exactamente, pero si que quiero hacer todo lo que pueda y no sólo dar tranquilidad, sino también tenerla yo.
Aun me retumba esa llamada telefónica del domingo 15 de febrero por la tarde, en que me habló llorando, y que me dejo con ansiedad y sin saber que podía hacer en un primer instante.
Esa desesperación de oírlo llorar de nuevo, y la catarata de recuerdos que me vinieron a la mente.
No quiero que llore, no quiero que este mal… tengo que ver que hago, es lo primero que pienso.
Para llegar a este viaje, pasaron dias que para mi fueron meses, imagino lo que ha empezado a significar el tiempo para él.
Miro el río… y sin pensarlo empiezan a caerme lágrimas de mis ojos…
Que mezcla de cosas….!!!
Empiezo a recordar que mi viaje anterior a ese destino fue en otras circunstancias. TAN distintas…
Lo primero que viene a mi recuerdo es que en ese viaje fue la primera y última vez que hice el amor sobre la arena desnudos, la noche en que se enojo porque dije mi estado civil en el hotel, la bronca que tenía porque me llenó de arena la boca jugando, y la cena con sus compañeros de trabajo, viaje en el que me permití romper con mil estructuras que ni hubiera imaginado haría...
Imágenes que conservo en mi recuerdo, porque por esas cosas del destino se perdieron todas las fotos digitales que sacamos.
Me pongo mal… como si fuera “coincidencia” Walter me manda un mensaje de texto dándome fuerzas porque es quien ha venido oyendo mis pesares, y quizás ese simple mensaje de texto, quebró más la coraza endeble que tenia en ese momento de soledad y angustia.
Miro el río como hipnotizado y siguen cayéndome lágrimas; se me tapa la nariz y creo que no tendré fuerzas para estar firme, cosa que no me he permitido nunca y eso me da bronca… no puedo quebrarme y no lo haré, al menos no en el momento que lo vea.-
Tomo mi celular y le escribo un mensaje de texto a quien fuera la persona que me hiciera sentir el tipo más aceptado del mundo en este aspecto, esa que me mostró su cariño y se animó a encararlo a él por mensaje de texto una noche de domingo…
Recuerdo que esa noche, estábamos paseando juntos por el shoping a dos cuadras de casa, y el mensaje de texto que le envió hizo que se pusiera a llorar al reafirmar que lo quería tanto y lo aceptaba al igual que a mi.
Esa misma que en más de una oportunidad me dijo y a veces dice cuñadito…
Le digo en mi mensaje que una tormenta de sensaciones me invade y que las circunstancias del viaje eran muy diferentes a la anterior. Que no esperaba nunca un viaje así pero que todo va a estar bien. Que se quede tranquila porque estaba yendo yo.
Sin saberlo, al responder mi mensaje, me da fuerzas, me dice que soy la persona que puede darle fuerzas a su hermano y que no existió para ella nadie que me hiciera sombra. Me causa gracia, pero no niego que alimenta el ego y me saca del estado en el que había caído.
Vuelvo a darme cuenta que estoy en el barco.
Como hago? Tengo los ojos como dos toronjas… y sin explicación alguna… ya se. Me pongo anteojos de sol. Menos mal que los traje.
Tengo que ir al baño, necesito lavarme la cara al menos para no llamar la atención. Me levanto, subo las escaleras y por suerte no hay nadie adentro así que me lavo la cara y me la seco con unas toallas de papel.-
Veo la costa, menos mal, ya falta menos.
Desembarco… hago los trámites y subo al micro de un salto en el primer asiento justo detrás del chofer.
Me hizo acordar a una perra que tenia de chico, que apenas abrías la puerta del auto se subía. Vuelvo a darme cuenta que por más que me apure, no llegaré primero que el resto de los que viajan conmigo.
Comienzo el viaje desde Montevideo hasta Punta del Este, y procuro dormirme porque me puede el cansancio y la deshidratación del llanto.
Cuando despierto estoy cerca, el lugar vuelve a resultarme conocido…
Apenas veo la ciudad, llamo por teléfono a quien tiene sus cosas, y una vez mas no me puedo comunicar. La puta madre… Menos mal que tenia un plan B y había llevado ropa mía para dejarle. Que bueno tener siempre un plan B. Odio no me salgan las cosas bien.
La verdad? más allá de todo, en un momento pensé… al menos no sólo le sirve, sino le haré compañía de alguna forma.
Llamo ahora por teléfono a esa chica que nunca conocí en el pasado, la misma con la que vine conversando varias veces en estos días… esa que hoy me parece conocerla de hace mucho y que me entero tenia buenas referencias de mi, así como yo de ella.
Su tono de voz resultaba sincero, y la verdad que mis percepciones siempre fueron acertadas. Será así?
Llego a la Terminal... que hago? Tengo una hora para hacer TODO…. Ya se!!!
Dejo en algún lado mi bolso, hospedarme es una cosa no prioritaria. Busco taxi o algo para llegar y necesito cambio.
Mejor será en informes… Si. Es donde todo debe empezar. Entro y hay dos viejas atendiendo. Pregunto donde dejar el bolso, y como llego al penal. El comentario de la mujer sentada en el mostrador de que había que caminar me causo gracia por dentro.
Le conteste… - bueno. 30 Km. es algo que se que resisto, así que si es eso los hago.
Mas vale que no había nada que me frenara para verlo y saber como estaba y que se podía hacer porque además le prometí a su madre que haría todo lo que pudiera.
Las dos mujeres de informes se rieron porque solo habían exagerado, cosa que luego comprobé.
Consigo un taxi; me queda menos tiempo y quiero estar con el todo lo que se pueda, averiguar detalles, ver que necesita, hacer lo que haga falta, que se yo… todo.
Subo al taxi y charlo con el chofer, raro en mi que charle no?, le pido me permita comprar lo que me falta para poder llevar en el bolso que le iba a dejar.
El tipo resulta macanudo, un esteño que me llevo a los lugares mas baratos para las compras porque recordé en ese instante que acá los precios te matan…
De pronto… frena en la ruta y retoma por un camino de tierra hacia nuestra izquierda por la mano contraria, a lo que pregunto... “llegamos?”, si, falta poco.
Recorremos un camino de tierra de campo que seria de unos 3 Km. hasta llegar a lo que no le dije a nadie pero era como la nada misma.-
Me da su tarjeta y me dice que se llama Tito. Me redondea la tarifa para abajo solidarizándose con mi quimera, le agradezco y obviamente si lo necesito lo llamaré.-
Veo unas 15 personas y me pongo en la cola bajo el rayo del sol.
Mi otrora cuñada vuelve al ataque con los mensajes de aliento y que le diga que lo ama mucho. Misteriosamente tanto ella como su madre aceptan que vaya en nombre de ellas, lo visite y con mi sola palabra decían que estaban mas tranquilas.
El sol pega fuerte, pero no le doy importancia… trato de fotografiar con la mirada todo lo que veo a mí alrededor.
En la fila, una mujer con dos chicos de unos 4 años, una señora mayor, otras dos mujeres, dos adolescentes que se reían todo el tiempo y detrás mió una señora que solo venia a dejar un bolso con cosas según nos decía a cada rato.
Cuando respondo el mensaje de texto me dice la adolescente que está delante mío, - mire que no lo dejan entrar con celular, es mejor que lo deje. La gente lo tira por el campo y luego lo busca.
Miro a la chica y advertí que la tenía clara. Le contesto... – si? Bueno… gracias. Habrá que dejarlo nomás…
Apago el celular, camino hacia un yuyal y dejo el celular debajo un pedazo de chapa.
La verdad que frente a lo que tenia por hacer, que me lo roben ya no me importaba, menos cuando ya había tenido dos robos en Buenos Aires por el celular en menos de un mes.-
A quien vendría a ver esa chica? Parece que viene todas las semanas, y seguramente por su apariencia viene caminando esos 3 Km. de camino de tierra.
Pienso… pobre gente la que esta acá visitando a sus afectos, y por sobre eso.... que hace el acá? No es esto para el.
Es mi turno, en ese instante decido recordar mis viejos tiempos de Liceo Militar y ponerme en una postura diferente, educada, seria, firme y parca para no tener problemas al ingresar y dispuesto a que no me boludeen pero tampoco ser un problema.
Lo primero que me revisan es la comida y el bolso, luego paso a un cuarto donde el mismo policía me palpa, me hace bajar la ropa, y acota a que no lo tome a mal, que es algo que hace con todos.
A esta altura del partido asustarme? Y menos cuando estaba acá entrando a la cárcel.
Paso la puerta y…
Otra cola…!!! La adolescente me dice que se pasan de a cinco, así que pronto me tocaría pasar el portón que separa el cerco de la entrada.
Paso, pero no directo, ahora a dejar mi pasaporte y decir a quien iba a venir a ver.
Sentada en una silla baja, una cana me mira y pregunta entre otras cosas:
Parentesco? Amigo…
A que pabellón? No se…
En donde esta P? Le pregunta la mujer policía a otro cana girando su cabeza a la derecha.
- en el A1, le responde
- “Acuérdese para la próxima”, me dice mirándome medio de re ojo.
Entro al sector de visitas del pabellón; la verdad que estaba mejor de lo que estaba preparado para ver, y eso no me tranquiliza pero me alienta.
Entro… lo veo a través de una puerta y lo que registro es su sonrisa... esa que siempre me sonó tierna y de adolescente.
Me da un abrazo parco desde lo externo, pero no dudo que sentido al verme ahí.
Charlamos… me dice que no me mueva tanto, que no mire a los costados, y evita las conversaciones que puedan hacer que toquemos temas escabrosos.
La verdad? Me moría por poder darle un abrazo grande, poder darle contención, pero las reglas son más que claras y eso sólo queda dentro mió.
Sabrá que realimente hubiera querido haber actuado de otra forma? Espero al menos ser contenedor.
Charlamos... En un momento me dice que me vaya si quería
- a donde? Le pregunto
Pienso que yo hice este viaje especialmente para verlo, para poder saber que estaba bien, para poder ver que no lo caguen y para poder tratar de hacer lo posible por sacarlo. También mi viaje fue para calmar a su madre y su hermana que confiaron en mí ciegamente, y me decía que me vaya si quería….. que ridículo…
Seguimos charlando mil cosas.
Cuando me dijo que quería caramelos y que no había llevado, me sentí como cuando un hijo se queda con las ganas de algo y uno no tiene para poder comprarle…
Algo haré… eso así no quedará… Si yo puedo todo…
Si.. Todo, pero menos poder sacarlo en ese momento… y me enojo conmigo mismo.
- “sácame de acá” me dice…
Ojala pudiera… ojala fuera un sueño o un mal chiste para que fuera hasta allá a verlo solamente, pero era real y amargamente palpable.
Lo que sea, pero no la triste realidad que estaba viviendo, o que ambos estábamos compartiendo.
Se oye un grito. Significa que es el fin de la visita.
Le doy un abrazo como sin nada, pero la procesión va por dentro, al menos la mía. Mejor no pienso la de él, porque sería peor.
No doy vuelta la cabeza al salir por las dudas, no por temor a convertirme en estatua de sal como en un pasaje de la Biblia, sino por temor a verlo quebrarse y me pase lo mismo.
Salgo al pastizal y busco mi celular.
Ahí esta!! Tal como lo deje. Lo prendo. Empiezo a caminar de regreso por esa calle de tierra bajo el sol.
Pongo el mp3 del celular para intentar distraerme…. En realidad tenia ganas de llorar. Me estaba volviendo solo, y él que quedaba adentro.
Pasan unas motos, un par de autos y de pronto un hombre en una moto me dice. “don, lo dejo en la ruta?”
Subo a la moto y me digo: “bueno.. Evidentemente estoy haciendo algo bien porque la ayuda vino sola”.
El hombre me deja en la ruta, le agradezco y al darme vuelta viene un micro.
Subo… me deja justo!!!!
Me siento y miro por la ventanilla….
El sentarme hizo que me vinieran mil preguntas…
Que hago acá????? Que estoy haciendo? En calidad de que vine? Amigo?? Si no podemos ser amigos…. Sabe que no podemos ser amigos… y eso lo tengo más que claro.-
Vine porque mas allá de todo quiero que este bien, y porque me dije y le dije que si me necesitaba en algún momento estaría presente. Vine porque lo quiero, aunque no se si estoy ocupando un lugar que no debería ocupar.-
Nunca pensé que podría necesitarme, nunca quise que para volver a verlo tendría que pasar esto.-
El chofer del micro me dice que llegue. Bajo, miro a los lados y veo la Terminal….
Busco mi bolso en el guarda equipajes, pregunto de nuevo en informes ahora donde conseguir un hostel. Ahh.. Fácil se para donde queda.
Cambio dinero y voy hacia el hostel.
Esta ahí nomás, a tres cuadras… consigo habitación, bah… cama y ya me quedo tranquilo.
Primer piso, habitación 2, cama 4.
Ja… entro, un cuarto con 4 camas cuchetas, mas amontonado que en el Liceo, y encima con desconocidos…
Evidentemente no estoy para estas cosas, ya me aburguesé.
Lo bueno es que podría practicar, ingles, francés, portugués, lo que sea, porque parece que era el centro de turistas extranjeros.
La verdad que ganas de hablar no tenia… quizás si me hablaran… eso me haría pensar en otro idioma y sacarme de dentro mió.
Dejo mis cosas y le mando a su hermana un mensaje mientras salgo del hostel.
Le digo que lo vi.….
Obvio, ella llama para que le cuente todo….TODO…
Le empiezo a contar mientras voy caminando sin rumbo pero con dirección al mar…
Le digo que lo vi bien, que estaba lindo, y se ríe. Le digo que en realidad tenia mejor cara que la ultima vez que lo había visto hace ya unos meses.
De pronto, mi voz se quiebra y lo advierto… es extraño… me siento mal… me siento confundido…
Ella entonces me dice, - no me estas mintiendo Lea?
Pienso rápido y le digo.. perdoname pero no te estoy mintiendo. Es que …
Me acabo de dar cuenta que estaba en el mismo lugar que hace 2 años, en donde habíamos estado compartiendo el primer atardecer en Punta del Este de mi viaje anterior.
Que turra que es mi memoria.. Que mala pasada me estaba jugando…
Ella se ríe y me carga; seguimos la charla y le doy las razones de las que por que no vendrá a verlo hasta que él salga.
Se enoja, pero por suerte confía en mí, y entiende que los estoy cuidando a todos. La puta… esta mina y su madre confían en mí a tal punto que no puedo creerlo!!!
Yo hubiera ido sin importarme nada, ni oido a nadie, pero claro… no son yo, y además, ella al menos sabe que no estoy mintiéndole y que quiero que todo salga bien
Mientras hablo, camino entre las rocas, miro el lugar que compartí con él esa primera tarde que llegue a Punta, y recuerdo hasta donde fue que estacionamos el auto para ir a caminar por el puerto.-
Terminamos de hablar, seco alguna lagrima perdida, y vuelvo al hostel.
Que hago acá? Y encerrado yo? Estoy peor que león enjaulado. Mejor salgo a caminar…
Camino un poco y decido almorzar, si, son las ocho de la noche, pero mi almuerzo no era algo justo para mi si iba a verlo ya comido. Ridículo pero es lo que sentía.
Obviamente lo mas económico y rápido era un combo de Mac Donalds… lo pido y como a las corridas. Como odio comer solo!!!
Camino un poco, busco un locutorio donde llamar al fotógrafo, ese que tenía las cosas para ver si las podía llevar conmigo.
Logro comunicarme, genial el trato del tipo. Quedamos que pasaría a llevarlas al hostel esa noche o a la mañana siguiente.-
Llamo a Paulita… para mi ya era Paulita… esa conocida-desconocida con la que venía hablando por teléfono.
Quedamos que al día siguiente a las 8 de la mañana nos juntábamos para ir al juzgado a testificar.
Camino por Gorlero… hay en la plaza de artesanos un grupo cantando. Cantan canciones que me mueven las estructuras y me ponen mal de nuevo. Evidentemente la música calma a las fieras y activa la nostalgia de los humanos.
Estoy llegando al hostel y me llama el cónsul. Atiendo educación protocolar y me encuentro con que del otro lado había un hombre gaucho, sencillo y que rompía todo el protocolo haciéndome sentir como si ya lo conociera.
Le agradezco la atención, hablamos por un rato y quedamos en mantener el contacto para lo que él necesitara para poder salir.
Paso por la estación de servicio que está cerca al hostel, la misma que en algún momento fuéramos juntos a comprar una bebida en mi viaje anterior.
Compro unas galletitas de chocolate y una gaseosa. Necesito algo dulce. Necesito calmar mi ansiedad y el chocolate genera cierto estimulo... Soy de tantos excesos… .ja.
Voy al hostel comiendo y termino todo antes de llegar.
Mi celular está sin baterías, también… con el día que tuvo… Así que lo dejo cargando en la recepción del hostel.-
En ese momento aparece un tipo gordo que pregunta por mi a la de la recepción; seguro era mi contacto… Chivito. Así me dijeron le decían, y supongo que le decían así porque el flaco se comía un chivito en el desayuno. Era grandote como pie grande, pero tranquilo… Me dijo que consiguió un auto y que por eso venia a traerme la valija. Bajamos a buscar la valija, que mas que valija era placard y le pregunto por la cámara y el resto de la ropa. Me dice que estaban en la casa y que mañana me las traía o me llamaba para coordinar porque le digo que a las 8:00 estoy saliendo para testificar.-
Le pido un favor…. Te dejo esta plata y le compras algunas cosas??? Si, me dice, y ahí tengo la chance y la revancha de poder pedirle que le mande caramelos.
Me saluda, y llevo la valija hasta un rincón en el hall del hostel. Ahí quedaría hasta mi partida.-
Subo, hago mi cama, me baño y me voy a dormir, previo poner 3 alarmas del reloj por las dudas... No podía permitirme quedarme dormido mañana que es la audiencia.
Morí.. No dormí… morí hasta que sonó el reloj.
Me levanto,,me visto y armo mi bolso para llevarlo al bajar.
Saludo a la rubia del hostel y voy por mi desayuno. Desayuno… que irónico… había que prepararse todo, que en realidad era nada… un café, dos tostadas y dulce marca cañón, sabor a… quien sabe que.
Me sirvo, me siento y en un momento da para una pequeña charla con un grupo de brasileras, para contarle que tenía Mendoza, que tenia Córdoba y que tenia Bariloche como para conocieran ya que estaban siguiendo su camino.-
La cagada que ellas practicaban castellano, así que ni chance de portugués…. Ja.-
Lavo la tasa y el plato, y me voy a la calle por si llegaba Paulita. Me llama por teléfono… le digo donde estoy y me dice que esta llegando con el taxi.
Veo un auto blanco, grande y para, subo, saludo al chofer mientras le doy un beso a la conocida desconocida…
Una chica muy joven, linda, y con la sensación de que era alguien sensible. Mi instinto no fallo una vez mas, eso lo comprobaría en poco tiempo.-
Charlamos como viejos conocidos y obviamente fui calmándola y adiestrándola en que decir para la audiencia. Creo que se sintió a gusto con la charla y más segura.-
Pobre… estaba loca con trabajo, pero QUERIA realmente ayudar y era de corazón que me lo decía.
Llegamos al lugar, para el taxi y bajamos. Hablamos que teníamos que buscar al abogado y desde la vereda de enfrente alguien grita mi apellido… Bueno… si bien no es original, era la persona que estábamos buscando. Era el abogado junto a su hijo, también abogado, quienes nos estaban esperando.
Vamos caminando al juzgado cruzando la plaza. Es un lugar medio pobretón, pero limpio y discreto.
Ahí conozco a un desconocido que conocía a Pablo. Un uruguayo que lo apreciaba mucho.
Bueno… no puedo se objetivo, creo que no puede existir alguien que no lo quiera. Se que puede ser jodido si uno no le cae bien, pero si le caes bien… quien puede no querer a Pablo?
Hablamos con el abogado, y llaman al primer testigo, el uruguayo, quien pasa la puerta y desaparece tras ella. En ese momento charlamos con Paulita de mil cosas.
Como me pega mal en el momento que me dice que lo vio, y que luego de eso estuvo tres días descompuesta… como me movilizó el ver el dolor en sus ojos y comprobar que lo que sentí en el primer momento era real… la mina era sensible y hablaba desde el alma. Es mas, casi se le cae una lágrima…
Sale el uruguayo, y ahora le toca a ella…. Igual que el otro, desaparece tras la puerta.- Vuelve pronto, mas relajada, y la calmo aun más. Charlamos de nuevo con el abogado… y es ahora mi turno.
Que tema… estoy por declarar… yo que no quiero mentir, tenia que decir que era mi amigo, y siempre dije y sostengo y sostendré que amigos es lo que no podemos ser.
Pero que decirle? La verdad? La verdad era más compleja que la mentira y no aportaba, entonces preferí ponerme en la postura del letrado que debe guardar el secreto profesional y es así como me solté busque los que para mi era mi verdad. Debía preservarlo. Apunte las respuestas hacia donde sabia que serviría… dije en forma concisa lo que se necesitaba saber sin mentir en nada…que lo conocía, que era amigo de su hermana y que había compartido eventos con la familia conociéndolo muy bien y que su grupo familiar era normal y gente decente y honesta..
El objetivo era claro para mí. Paulita lo conocía como profesional y era respetado y admirado desde ese plano, el uruguayo lo conocía por trabajo y no solo era del lugar, lo que también servia, sino que lo respetaba y yo… yo conocía su familia, su entorno y podía aseverar que no era un mal tipo.-
Mi idea era que todos los aspectos queden cubiertos y como que vino gente de Buenos Aires para poder testificar, lo cual no era poca cosa para un fiscal siendo que eran declaraciones voluntarias.-
Firmo. Salgo, y Paulita ya se tenía que ir. La saludo le agradezco y la veo subir apurada a un taxi.-
Salimos con los abogados… llegamos hasta la plaza que esta a una cuadra y conversan que si lo van a ver a Pablo o no. Entonces le digo.. .- si van, los acompaño.
Me dicen que por la hora no llegan, así que decido volverme en un colectivo hasta el hostel.
Busco la parada y subo al colectivo.
Mientras viajo, trato de guardar en mi memoria el recorrido por las dudas.-
Llego al Hostel, es mediodía… trato de pensar.. Mejor dicho de NO pensar…. Me voy al Burger King y como algo. Y si, al menos cambio de marca ya que dos días la misma hamburguesa aburre.
El almuerzo no me llevo más que 15 minutos… salgo entonces a caminar y me llama el abogado.
Me dice que al final fueron a verlo. Me carcomo en decir algo, pero analizo cada detalle. En realidad siento que me cagaron porque no me llevaron y era la oportunidad de volver a estar un rato y llevarle algo.-
Veo que me tratan de sacar si vamos a pagar el tema civil y lo dejo en signo de pregunta hasta poder verlo con Pablo. No voy a tomar decisión sabiendo que piensa. Hasta ahora, excepto en pocas cosas, siempre se que piensa y aun puedo saber si esta enojado o no aun por teléfono. Cosa que siempre lo puso loco.-
Me voy a la Terminal y busco mi micro. Estaba en plataforma… subo y me siento.
Que sensación rara….
Salgo y caigo en la cuenta que él se queda… y yo estoy volviendo a casa, solo….
Como lo llevaría conmigo…. Aun discutiendo y hasta aun si me sacara de las casillas lo llevaría…
Apoyo mi cabeza contra el vidrio de la ventanilla y me pongo los auriculares y los anteojos. Sabia lo que se me venia.
Las lágrimas estaban esperando los lentes para salir. Lentas… tibias y acompañadas de una música melancólica. Viaje eterno, pienso.
Pasan unas horas, y entonces para el micro… bajo y compro una gaseosa y galletitas. Necesito más que comer endulzarme de alguna forma.
Subimos al micro y seguimos viaje… llegamos por la tarde a Colonia.
Si, Colonia. Necesitaba llegar temprano y era la única manera. Mi hija me estaba esperando y como no sabia como estar en dos lados al mismo tiempo y en afectos que si bien no son los mismos, son ambos importantes, acudí, como era de esperar a MAMA… “Mamá”… un personaje… pero que se había preocupado por Pablo y hasta me mando saludos para él. Ahora la necesitaba y estaba por suerte.
Eso me daba chance a que yo llegara unas horas mas tarde, pero cumpliera con mi régimen de visitas en todos sus términos.-
Bajo del micro, camino directo a hacer la cola para ir al barco. Tenemos que esperar un rato..y luego indican el embarque.
Me siento cerca de la entrada, esta vez si pensando en que llegaría mas pronto aunque traía la valija de Pablo que era como un placard.
Siempre tuvo mucha ropa. Envidiable, sanamente desde mi, pero envidiable la cantidad. Aunque aun así no comparto algunas de las elecciones que hace de su forma de vestir.
Creo que con su aspecto, puede ser más seductor y atractivo desde otro look que desde el llamativo que siempre usa…. Bueno… algún día vera que no es el eterno adolescente.
Estando sentado pienso…. Voy a volver a cruzar el río… un río que en realidad en vez de agua dulce tiene sabor amargo para mí.
Claro… no es sabor a mar, sino sabor amargo… Amargo porque no pensé tener que verlo así, no pensé que aun habiendo creído que mate al fantasma, aun están a flor de piel muchas cosas .
Es por eso, que abrí mi notebook y decidí escribir este relato de mi viaje, mientras alguna que otra lagrima invadía mi mejilla y la secaba con mi mano.
Quizás para que sepas que me paso y no pude decir en ese momento, quizás para poder calmar mí angustia en saber que no quería esto para vos.
Se que seguramente criticará mi redacción, mis sentires o mis decires, pero lo que no podrá nunca criticar, es que siempre cumplí con mi palabra, y siempre busque cuidarlo…. Hasta de mi mismo.-
Obviamente hubo otro viaje, pero ese, es tema de otra historia… porque nunca pensé que un simple trozo de alambre podría tener tantas incógnitas juntas y armar una historia, y menos que ese trozo de alambre pueda ser a su vez el comienzo o el fin de otra historia aun mayor…
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